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Tintero económico | Alejandro Villagómez

Semana de la educación financiera

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

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El analfabetismo económico y financiero es un serio problema que tiene importantes consecuencias en nuestro bienestar
Miércoles 03 de octubre de 2012

Como cada año, esta semana se dedica al tema de la Educación Financiera para lo cual se han programado diversos eventos y conferencias. Como lo he hecho en los últimos años, aprovecho esta fecha y este espacio para alertar sobre la importancia de este tema y lo poco que hemos avanzado en esta materia en el país.

Durante toda su historia, la humanidad siempre ha estado expuesta a múltiples actividades económicas y financieras. Sin embargo, esta exposición ha aumentado en complejidad en los tiempos modernos. Día con día, los individuos tomamos diversas decisiones económicas o financieras, muchas de las cuales son cruciales pues afectan nuestro bienestar. Decisiones equivocadas o inadecuadas pueden significar una importante pérdida de bienestar, incluso en el largo plazo. No obstante, a pesar de que convivimos sistemáticamente con este “entorno económico”, poco sabemos qué elementos lo componen y cómo funcionan y nos afectan. Es decir, no existe una educación sobre esta materia.

Algunos ejemplos para entender la importancia de este tema. a) ¿Conoce la diferencia entre variables nominales y variables reales y el papel de la inflación? Por ejemplo, los precios con los que convivimos diariamente son “nominales” como sería el salario que recibo, o la tasa de interés que me ofrece el banco por algún instrumento financiero. Sin embargo, lo relevante para nosotros es el precio “real”, es decir, eliminando o ajustándolos por el efecto del cambio en precios o la inflación. Lo que a mí me importa no es recibir 100 pesos como salario o por el rendimiento de un instrumento financiero, sino cuánto puedo adquirir en bienes y servicios con ese dinero, esto es, su valor real. Si no entendemos esta diferencia, terminamos tomando decisiones incorrectas, en este caso laborales o financieras. b) El interés compuesto es otro concepto crucial para entender cómo usar mi tarjeta de crédito o si me conviene comprar un artículo en pequeños pagos semanales; c) otro concepto es la diversificación de mis recursos, lo que equivale a la vieja frase popular de “nunca hay que poner todos los huevos en una misma canasta”. Es importante entender por qué es bueno distribuir nuestros ahorros entre distintas alternativas para protegernos de diversos riesgos.

Estos son sólo algunos ejemplos que muestran nuestra exposición continua a decisiones económicas y financieras sin tener mucho conocimiento del tema. Y éste no es un asunto de nivel educativo o de suponer que sólo la gente con altos ingresos son los que requieren esta educación. Baste decir que con las reformas a los sistemas de pensiones se ha transferido a los trabajadores la responsabilidad de tomar distintas decisiones. Por ejemplo, qué Afore me conviene en función de sus comisiones o rendimientos. En este caso, debido a que los recursos que acumulamos en nuestra cuenta se utilizarán sólo dentro de muchos años, es necesario entender que pequeñas diferencias en estas dos variables pueden significar enormes diferencias en la pensión que recibiré en el futuro. Por eso es importante conocer conceptos como recursos netos de comisiones, rendimiento real, interés compuesto o capitalización de estos recursos. De esta decisión dependerá en buena parte el monto de mi pensión y mi bienestar durante esa fase de mi vida.

Un punto que siempre enfatizo, es que me parece acotado hablar de educación financiera. El tema debe ser más amplio para partir de la educación económica. Debe quedar claro que este conocimiento no se reduce a saber que existen cuentas de ahorro o tarjetas de nómina o crédito. Ahorrar per sé no tiene sentido. Tenemos que entender por qué y para qué ahorramos y, en consecuencia, hay momentos en la vida que es conveniente desahorrar (pedir prestado) siempre y cuando lo hagamos en línea con el ingreso que tenemos (técnicamente es respetar nuestra restricción presupuestal). Por cierto, tampoco siempre resulta necesariamente la mejor opción ahorrar en un banco, y este tema lo tocaré en otra ocasión haciendo referencia a la inclusión financiera.

También insisto en que este problema debe ser visto desde la perspectiva de un alfabetismo o analfabetismo económico y financiero y entender que no sólo estamos haciendo referencia a un tema de cultura o mayor información, sino de comprensión y entendimiento de conceptos y procesos vinculados a este tema. En este sentido, reducir este analfabetismo debe ser parte de una política de Estado, conforme a un amplio plan de acción, bien diseñado (técnicamente) y estructurado para garantizar su éxito. En México, la educación financiera forma parte de documentos oficiales, pero no se ha dado este paso necesario.

También es importante medir de manera adecuada y sistemática este problema. No basta con realizar encuestas esporádicas. En muchos países se han incluido en encuestas nacionales periódicas un conjunto de preguntas básicas que permiten capturar este asunto y además son preguntas similares que permiten la comparación entre países. Los últimos esfuerzos gubernamentales se enfocan a medir más la inclusión financiera pero no la educación económica y financiera.

Creo que aún hay mucho por hacer en este tema y espero que la próxima administración coloque en una mejor dimensión este problema lo cual no sólo generará un mejor bienestar en los individuos, sino que en el agregado nuestra economía saldrá ganando.

 

* Investigador del CIDE



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