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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

El parte oficial: eran de la CIA

Nació en Mérida, Yucatán, México. Es Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Es conductor del ...

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Martes 28 de agosto de 2012

Como fue exhibido por WikiLeaks desde 2011, el gobierno de Estados Unidos confía en la Secretaría de Marina mexicana por encima de cualquier otra dependencia involucrada en la guerra contra el crimen organizado de la administración de Felipe Calderón.

En este contexto de cercanía, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) ha auspiciado varios cursos de tiro para infantes de Marina en un campo especial conocido como El Capulín, ubicado en Xalatlaco, Estado de México.

Según el reporte oficial que llegó hasta el escritorio del presidente Calderón, los tripulantes de la camioneta emboscada por elementos de la Policía Federal el viernes en la carretera México-Cuernavaca iban justamente a eso. Se trata, señala el documento, de dos agentes de la CIA y un capitán de corbeta (el equivalente al mayor entre militares). Los dos agentes estadounidenses son los supervisores de quienes imparten los cursos de tiro para los elementos de la Marina, y el capitán, su traductor.

A esa comunicación oficial tuve acceso gracias a fuentes muy confiables. Su veracidad debe ser probada ante un juez y la expongo aquí por la relevancia que tiene su valor informativo:

Explica que los dos agentes de la CIA destacamentados en México y el capitán de la Marina iban a bordo de una camioneta Toyota con placas diplomáticas rumbo a El Capulín, cuando fueron alcanzados por una van Dodge con varias personas fuertemente armadas, quienes los encañonaron para que se detuvieran, es decir, no un retén oficial con vehículos identificables y agentes uniformados. Agrega que quien iba conduciendo el vehículo era uno de los estadounidenses, quien maniobró bruscamente en reversa para regresarse. Fue entonces cuando se inició la balacera y se desató la persecución.

Al paso —sigue la cita— les salió un segundo vehículo, un Sentra que estaba estacionado tratando de bloquearles el camino y, junto a él, cuatro personas vestidas de civil comenzaron a abrir fuego desde tierra, también con armas de grueso calibre.

Más adelante, luego de pasar por una ranchería y antes de llegar a la gasolinera cercana al entronque, otros ocho hombres que venían en otros dos automóviles —ya son cuatro— se sumaron a la agresión. La Toyota diplomática chocó contra uno de esos vehículos (el de color amarillo), trató de protegerse en la estación de Pemex y, al no conseguirlo, siguió su huida hasta el entronque, donde los esperaba un quinto carro desde el que también recibió disparos. En ese instante, explica el relato confidencial, llegaron tres vehículos de la Policía Federal. Momentos después cesaron los disparos, pero no dejaron de encañonar al marino y los dos agentes estadounidenses.

Los elementos preventivos bajaron de sus vehículos y también los encañonaron. Desde adentro de la Toyota les gritaron que eran diplomáticos de la embajada de Estados Unidos y a la orden de un policía bajaron las armas tanto los policías como los vestidos de civil.

Los tiros de AK-47, según la información, penetraron el blindaje nivel 7 e hirieron a los estadounidenses, en cuyo testimonio se basa el documento expuesto, pues, se destaca, nunca perdieron el conocimiento.



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