Conquista dorada
La Selección Mexicana de futbol alcanzó un título histórico en una final inédita en los juegos olímpicos, seguramente el logro más importante en el ámbito futbolístico, en un marco perfecto, con un escenario de renombre mundial como Wembley y ante el prestigioso equipo de Brasil, por mucho el equipo más caro, según las fichas de sus jugadores, en toda la competencia y que guarda un contraste muy desproporcionado respecto al equipo mexicano.
La labor del técnico Luis Fernando Tena fue espléndida y tuvo una incidencia muy importante en el desarrollo del partido con el planteamiento de inicio, incluyendo en el once titular a Miguel Herrera como medio interior, cuando algunos suponían la entrada de Miguel Ponce tras la baja de Giovani, propiciando el cambio de Javier Aquino al lado contrario. Este movimiento de piezas fue fundamental para confrontar y aplacar el costado más activo y peligroso de Brasil, con la presencia de Marcelo y Neymar, evitando la asociación con el medio creativo Óscar y aislando completamente al delantero Leandro Damiao.
En un duelo de altísimo nivel técnico, físico y mental, los mexicanos supieron sacar provecho de la obsesión brasileña con el oro olímpico y tras un gran inicio, con el primer gol de Oribe Peralta, presionaron sobremanera al equipo brasileño en todos los aspectos del juego y el campo. Los sudamericanos salieron al terreno desconcentrados o sobrados, e incluso parecieron descuidar el estudio del rival en la preparación del partido, como en algunas jugadas del ataque mexicano que fueron reflejo de los partidos anteriores de la Selección. También la determinación y la fuerza en el carácter de los mexicanos fue fundamental y parecía una consigna del técnico a todos sus jugadores. Asimismo, los tres refuerzos mostraron su importancia en cada uno de los partidos, con la aparición de la mejor versión de Oribe Peralta en el momento exacto, contribuyendo con tres goles que allanaron la semifinal y la final.
Con el paso de los minutos y los movimientos en ataque de Brasil, Tena supo mantener la paciencia y la puntualidad en cada cambio, ajustando según las necesidades del partido y el acoso de un contrario que se fue diluyendo y sólo encontraba en Hulk la habilidad necesaria para desequilibrar una gran defensa mexicana, con una pareja de centrales de gran madurez.
La medalla de Oro, la primera en la historia del futbol mexicano y la única presea áurea de la delegación mexicana en los juegos olímpicos, conmovió a los aficionados al borde de las lágrimas de alegría, que con la piel de gallina observamos la bandera del país en lo más alto. Por otra parte, llama la atención que este título hace que Giovani dos Santos se convierta en uno de los jugadores más constantes y ganadores a nivel selección en los últimos tiempos, que pese a todas las críticas y altibajos en su carrera es el único que sobrevivió de aquel equipo campeón Sub-17, sin olvidar el contraste con la suerte que ha tenido a nivel de clubes, inmerso en un problema de continuidad y falta de confianza que desaparece mágicamente cada vez que juega con la Selección Nacional.
Así, el futuro para los brasileños se anuncia lleno de intrigas para fortalecer al equipo que será la base del mundial en el país sudamericano, mientras los mexicanos lucen con un panorama muy positivo gracias a la unión de las últimas generaciones y ojalá que estos jugadores emerjan con mayor fuerza en la liga o logren enrolarse en Europa.



