Peña Nieto teje ya su gabinete

Bajo reserva es elaborada con aportaciones de periodistas y colaboradores de EL UNIVERSAL previamente verificadas. ...
Más de Periodistas EL UNIVERSALAHORA dedica una buena parte del tiempo a tejer el gabinete para los próximos seis años. Enrique Peña Nieto está ocupado en la revisión de los perfiles de quienes lo acompañarán en el próximo gobierno federal. Desde el edificio central del PRI, los grupos comenzaron a empujar varios nombres para las secretarías de Estado y, por supuesto, muchos se sienten ya acomodados en el presupuesto. Pero don Enrique tiene en la mira un primer bloque: los más cercanos, aquellos que lo acompañaron en el gobierno del Estado de México, para luego pasar a las “figuras” de la clase política del PRI. La relación seguramente comenzará por Luis Videgaray, su principal operador. Hay quienes lo imaginan como “supersecretario” de Hacienda, pero otros lo ven como jefe de la Oficina de la Presidencia, virtual jefe de gabinete. La “gabinetología” será deporte nacional los próximos meses.
LOS PANISTAS alistan un proceso de expulsión contra el ex presidente Vicente Fox. El próximo lunes, en la reunión del CEN, la dirigencia a cargo de Gustavo Madero dará entrada formalmente a las solicitudes para enjuiciar al guanajuatense, por haber apoyado la candidatura presidencial del priísta Enrique Peña Nieto. En paralelo, el presidente Felipe Calderón y la cúpula panista comenzaron una operación de control de daños, frente a la debacle electoral del 1 de julio, fecha que marcará la historia del PAN. Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial panista, llegó a las 13:45 horas a Los Pinos con su perenne sonrisa. Lo hizo por la puerta 4, pero ahí le dijeron que la entrada no era por ahí, sino por la uno. El mandatario llegó 10 minutos más tarde. El último en aparecerse, a las 14:45 horas, fue Gustavo Madero. Los dirigentes y ex presidentes del partido dialogaron “sobre la necesidad de hacer una profunda reflexión en torno al presente y al futuro de Acción Nacional”. ¿Qué tipo de oposición será el PAN?
¿QUIÉN DECIDIÓ que es buena idea que en cada conferencia de Andrés Manuel López Obrador haya una pequeña turba que insulta a reporteros cuando hacen preguntas incómodas? Este escenario fue vivido ya en 2006, y se dieron casos de golpes contra periodistas por el sólo hecho de serlo. Ahora comenzamos muy rápido. Ya hay columnistas agredidos, y en las conferencias de esta semana con el ex candidato presidencial aparecieron provocadores que abuchean a representantes de los medios, mientras don Andrés Manuel sólo sonríe. Siempre ha resultado muy forzada la comparación con Hugo Chávez, pero las brigadas bolivarianas nacieron en Venezuela para intimidar a reporteros. ¿A quién le puede beneficiar imitarlas en México?
MUCHO escozor está provocando entre los consejeros del IFE vivir bajo el cerco de la coalición del Movimiento Progresista, que postuló a Andrés Manuel López Obrador. A la demanda de la apertura total de paquetes electorales siguió una visita del abogado del tabasqueño, Jaime Cárdenas, y el coordinador de la campaña, Ricardo Monreal. Éste fue muy duro: si no se ordena el recuento total habrá movilizaciones a nivel nacional, nos dicen que advirtió. Por separado, simpatizantes perredistas bloquearon los accesos a la sede del IFE, bajo el argumento de que Enrique Peña Nieto no ganó la elección.
EN NUEVO LEÓN el PRI vive su propia tragedia. El gobernador Rodrigo Medina engañó al primer círculo del candidato Enrique Peña Nieto con encuestas que pronosticaban buenos resultados. Ahora todo eso se esfumó: el PAN virtualmente arrasó con las principales alcaldías, con diputaciones federales y se halla a punto de quedarse con las senadurías. Ello, pese a que el grupo triunfador arrastraba en el propio panismo una profundo desprestigio. El mandatario estatal no sólo ha quedado evidenciado como políticamente incompetente, sino también como mentiroso. Y de la inseguridad, mejor ni hablar. El gobernador Medina se la pasa en la ciudad de México haciendo antesalas con funcionarios federales para convencerlos de que sus colaboradores no tienen ligas de complicidad con el crimen organizado.


