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Economía Informal | Macario Schettino

El próximo gobierno

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...

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Martes 03 de julio de 2012

Aunque hay irregularidades, son muy pocas comparadas con el tamaño del ejercicio ciudadano. Mañana miércoles se hará el conteo distrital, que da los primeros resultados oficiales, y empieza el período de impugnaciones, que no creo que modifique mucho las cosas, puesto que las irregularidades, como decía, son pocas.

Hay, más allá de eventos aislados de violencia o robo de urnas, denuncias de compra de votos y de gasto excesivo de campaña. No sé si se puedan documentar como para revertir el resultado, pero tengo la impresión que no es así. En consecuencia, con los datos que tenemos hoy podemos hacernos una buena idea de lo que será el próximo gobierno.

Como usted sabe, el próximo presidente será Enrique Peña Nieto. Su campaña se centró en ofrecer un gobierno eficiente, que no va a tener, porque no alcanzó la mayoría en el Congreso. En el Senado se queda cerca, con 60 senadores entre el PRI y el PVEM (todas las cifras de senadores y diputados son estimaciones con los datos del PREP al 90%, habrá variaciones al final). En diputados, sin embargo, el PRI-PVEM va a tener menos en la próxima legislatura de los que tiene hoy. En esta Legislatura que se va, el PRI-PVEM tenían mayoría simple, en la próxima no la tendrán. En el mejor de los casos, llegarán a 240 entre los dos partidos. Si quieren sacar algo, a lo mejor les convendría convocar a un extraordinario en agosto para eso.

La próxima Cámara de Diputados tendrá, además de los 240 diputados mencionados del PRI-PVEM, 8 o 9 del PANAL, que podrían sumarse a la coalición para acercarse a la mayoría. Pero van a salirle caros a Peña. Del lado del PAN puede haber poco menos de 120 diputados, que son menos que los que hoy tiene. Si la elección de 2009 fue considerada un fracaso por el PAN, e incluso provocó la renuncia de su presidente, imagínese la de hoy. Como lo escribió el mismo Germán Martínez ayer, es “el desastre”.

Los ganadores están en la izquierda. El PRD pasará de 70 a cien diputados, mientras que PT y MC que hoy suman 20 pueden llegar a 36. Así, tendremos una Cámara con, digamos, poco menos de la mitad en la alianza “gobernante”, con dos grupos más o menos del mismo tamaño a ambos lados. Sin embargo, al interior de esos dos grupos hay diferencias que no son menores. En la coalición PRD-PT-MC, entre 40 y 60 diputados serán cercanos a López Obrador, y el resto a la fracción moderada. Así, la tensión entre AMLO y los moderados será determinante en la posibilidad de alianzas entre este grupo y el gobierno. Del otro lado, el PAN seguramente vivirá un proceso muy serio de ajuste, que igual puede alterar su relación con el gobierno y favorecer u obstaculizar alianzas.

Más claramente: Peña Nieto no tendrá mayoría en el Congreso, pero tampoco tendrá escenarios favorables de negociación con los otros partidos. Aunque hay un grupo de legisladores panistas y perredistas que estarían a favor de hacer algunas reformas, la posibilidad de que lo hagan depende de su posición al interior de sus fracciones parlamentarias, que no está clara aún, pero no que no parece que vaya a ser muy favorable. Por ejemplo, la reforma energética que permitiese una modernización relevante de Pemex habrá que olvidarla. Tal vez pueda salir la laboral, en la versión simple que el PRI presentó y no quiso votar cuando podía. Ahora le va a salir cara. Veo muy difícil la reforma fiscal, que obligadamente requiere IVA generalizado y a tasa mayor a la actual. Y si ésta no pasa, pues la idea de tener un sistema universal de seguridad social se queda en idea, porque no habrá dinero para aplicarla.

Lo que los mexicanos elegimos este domingo fue un gobierno menos liberal, pero sin darle el control a ninguna fuerza política. A mí me gusta esta segunda parte, pero no la primera, pero eso es lo que hay. Muchos opinarán exactamente al revés, en particular los cercanos al PRI, que esperaban tener mayoría para poder tomar decisiones con más facilidad. Quien debe estar sufriendo es precisamente el ganador de la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, que no sólo tendrá que lidiar con un Congreso dividido, con tendencias colectivistas, sino que al interior de su partido y su gobierno deberá enfrentar presiones inmensas. Por eso le urgía tanto la mayoría, que no tuvo.

El nuevo gobierno inicia por partes, como usted sabe. El Congreso se instala en septiembre y el nuevo presidente en diciembre. Ya no se ve tan fácil adelantar la reforma fiscal al período de transición. Si no se logra, entonces Peña Nieto entrará al gobierno con presiones fiscales de 3 puntos del PIB que crecerán en su sexenio hasta 6 puntos, al menos. También estaremos en ese momento en una recesión global franca, cuando se haga explícita la caída económica de China y tanto Brasil como Argentina hayan entrado en crisis.

Aunque México tiene un gran potencial, no logramos encontrar un arreglo político que nos permita aprovecharlo. Precisamente por ello, y por los números que le he comentado, creo que lo mejor que podría hacer Peña con su equipo en estos días es transformar por completo su idea y tratar de arrancar con una reforma política de fondo, precisamente para buscar alianzas estables. Es algo muy difícil de lograr, por el centro de gravedad que es López Obrador, de un lado, y por la catástrofe panista del otro. Pero sin eso, Peña Nieto arriesga tener un sexenio con las dificultades de Fox y Calderón, con menos dinero y con más presiones.

Por eso luego uno no entiende por qué quieren ser presidentes.



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