
Se ha especializado en el arte del buen comer como periodista gastronómica con más de 15 años de experiencia, ha sido fundadora de las secci ...
Más de Celia MarínImagina la sensación de un reconfortante caldo de alubias sazonado con hierbas frescas y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, exaltando el gusto marino de chipirones miniatura; la cocción perfecta del molusco en armónico encuentro con el resto de los ingredientes, me hizo agradecer la elección de mi cómplice de correrías gastronómicas.
Rosetta es sin duda uno de los mejores restaurantes de la ciudad de México, ubicado en la colonia Roma, el barrio nice porfiriano, que ha resurgido en los últimos años con un boom restaurantero impresionante, superando incluso en calidad la propuesta de muchos de los establecimientos de la Condesa.
Hogazas de pan campesino y palitos de pan, así como aceite de oliva de excelente calidad, fueron la bienvenida a esta agradable casona del siglo XIX, que desde la puerta despide el adictivo aroma a pan recién hecho, que te despierta el apetito.
Esa tarde compartimos un salmón ahumado artesanalmente con trozos de limón amarillo y pan de semillas para acompañar, siendo una delicada mezcla de sabores donde la potencia del pescado de textura “amantequillada” es neutralizada con las finas rebanadas del cítrico fresco y la amarga acidez de su cáscara. Una copa de Prosseco, fue el maridaje perfecto para esta sencilla y sabrosa entrada.
Para acompañar los platos fuertes nos decantamos por un tinto mexicano de Ensenada, un Mogor Badam 2009, que se fusionó armónicamente con la pasta tagliatelle con salchicha italiana y chile de árbol en asombroso encuentro.
La pasta hecha en casa hace toda la diferencia y es uno de los grandes secretos de Rosetta, su producción artesanal con materia prima de primera calidad como los jitomates con que confeccionan la exquisita salsa y un embutido repleto de sabor cocinado con maestría en un plato de gusto franco con ligero acento picante, espolvoreado con queso parmesano, que está como para “chuparse los dedos”.
El pollito de leche rostizado con guarnición de cous cous con frutos secos es una verdadera delicia, el ave orgánica de costra crujiente por la cocción y carne blanca jugosa cocinada con dominio exaltando su reconfortante sazón, que al mezclarse en boca con la sémola de trigo con trozos deshidratados de fruta en un agradable choque de sabores dulces y salados, resultando en un plato con personalidad, cuya combinación es ideal para los amantes de lo dulce.
Para terminar una agradable tarde de fin de semana, ordenamos una lasagna de mango y fresa con helado de cardamomo, que resultó el broche perfecto para dejarnos un dulce sabor de boca. Enhorabuena para la chef Elena Reygadas y su equipo por su magnifica labor en pro del producto fresco y en el rescate de la tradición.
celia.marin@eluniversal.com.mx


