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Telecom y Medios | Gabriel Sosa

Radio: licitaciones históricas



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Antes de las nuevas cadenas de tv abierta, habrá nuevas estaciones de radio abierta, siempre y cuando el proceso de asignación no sea entorpecido por recursos legales. Será un hecho histórico porque desde el nacimiento de la radio se otorgarán, por primera vez, frecuencias mediante un proceso de licitación pública.
Viernes 08 de junio de 2012

El comunicado de la Cofetel este miércoles informa que las bases de licitación han sido entregadas a la Secretaría de Hacienda y Crédito y Público y a la Comisión Federal de Competencia (CFC) para, el primer caso, recabar opinión sobre el valor mínimo de referencia (es decir, la cantidad mínima que se pagaría por cada frecuencia) y, en el segundo, para conocer su opinión en materia de competencia económica. Después de ello, vendrá la publicación de la convocatoria, lo que esperamos sea pronto.

El primer paquete que se licitará considera sólo 20 frecuencias, de las cuales ocho corresponden a Campeche (tres en Calkini, una en Sabancuy, dos en Hopelchen y dos Candelaria), siete a Quintana Roo (dos en Tulum y una en cada una de estas localidades: Tihosuco, Mahahual, Nicolás Bravo, José María Morelos y Holbox) y cinco a Yucatán (Celestún, Peto, Sotuta, Temax y Tunkas).

La Cofetel, con base en un estudio que elaboró el CIDE por un monto de casi dos millones de pesos, fue muy cuidadosa en seleccionar poblaciones donde no hay estaciones de radio locales y en las que hay ciertas condiciones para que puedan sobrevivir económicamente. En las 15 ciudades seleccionadas sólo opera una emisora en “combo”: La Voz de los Mayas, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en las frecuencias 730 de AM y 105.5 de FM.

La última vez que se lanzó una convocatoria para otorgar frecuencias de radio fue el 10 de abril de 2000. En este documento se incluyeron 39 frecuencias de FM susceptibles de explotar en 18 estados de la república, pero algo sucedió en el camino que se detuvo el proceso de asignación.

El crecimiento de la radio comercial se ha estancado desde hace casi un par de décadas, por lo que esta licitación podría ser un respiro para diversificar la oferta de contenidos y operadores —por ahora en el sureste del país—, aunque también podría beneficiar a las familias que tradicionalmente han controlado a la radiodifusión en México y que no tienen presencia en esa región.

Y ese, justo, es el riesgo. Uno especula de entrada que los ganadores de esta licitación serán nuevos operadores en el mercado radiofónico, incluyendo asociaciones que operarían las estaciones bajo la modalidad de comunitarias, pero no necesariamente es así. Grupos como Radiorama o Radio Fórmula, que han crecido desmesuradamente en los últimos años gracias a la adquisición de radiodifusoras, podrían ganar algunas de las frecuencias consideradas en este paquete, sin ningún problema.

Es importante reiterar que, con base en la resolución de la Corte en contra de la “ley Televisa”, no será el monto económico propuesto el que determine al ganador de una o varias de las frecuencias, sino que serán considerados otros factores, como el proyecto de programación. Así que no necesariamente los poderosos grupos radiofónicos o algunos empresarios emergentes en el medio como Olegario Vázquez Raña serán beneficiarios de las estaciones por el solo hecho de ofrecer a la Cofetel más dinero que alguna asociación civil.

El ganador será el que tenga mayor “puntaje” de los documentos presentados (proyectos de producción y programación, programa de inversión, programa financiero, etcétera) ante el órgano regulador. ¿Cuántos puntos “valen” cada uno de estos requisitos, quién calificará o evaluará y bajo qué criterios? Eso es lo que se revelará una vez que se publique la convocatoria y despejará dudas sobre si hay indicios de discrecionalidad de la autoridad en el momento de “calificar”.

Me parece que es una buena oportunidad para que no sólo empresarios, sino asociaciones civiles, instituciones de educación superior o particulares participen en esta licitación y otras que, se ha dicho, vendrán más adelante. Si bien la radio no tiene los niveles de concentración de la televisión abierta, lo peor que podría pasar es que las pocas empresas de radiodifusión que han acumulado decenas o cientos de estaciones resulten ganadoras de esta licitación y retransmitan sus contenidos generados desde alguna de las ciudades grandes del país.

El éxito o fracaso de esta licitación será determinante en la licitación de los canales de tv para la creación de nuevas cadenas; no lo olvidemos.

PROFESOR BRAVO MONROY

El pasado domingo fue un día de tristeza para la radiodifusión mexicana. Ese día falleció uno de los más destacados periodistas mexicanos, el profesor Juan José Bravo Monroy, quien impulsó una nueva era del periodismo radiofónico en los años setenta en una empresa a la que hizo crecer con su reconocimiento y profesionalismo: el Núcleo Radio Mil (NRM).

Tuve el honor de entrevistar al profesor Bravo Monroy. Sus valiosos testimonios quedaron registrados en el libro Las Mil y una Radios, de Alberto Esquivel y quien esto escribe.

Poco después de venderse el NRM a la familia Huesca, el profesor se trasladó a Los Cabos, donde la familia Salas, expropietaria del grupo radiofónico, conservaba una de sus emisoras. Ahí se hizo cargo de la conducción del noticiario Al Cabo Noticias en Cabo Mil (96.3 de FM). Se dice que todavía el pasado sábado trabajó, como siempre, con pasión. Se trasladó a La Paz, donde entrevistó al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Lamento mucho su fallecimiento y me uno a la pena de familiares, amigos y admiradores, entre los cuales me incluyo.



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