Futuro energético

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...
Más de Macario SchettinoJueves 07 de junio de 2012
Le comentaba que si medimos el costo energético de la economía, se ha reducido de manera muy importante, más o menos a la cuarta parte en 30 años, pero si medimos en gasto por persona, las cifras no se mueven mucho.
Ésta medición es la relevante, me parece, sobre todo cuando consideramos que la mayor parte de la humanidad tiene un gasto energético al nivel de México (o China). Es decir, andamos en los alrededores de 50 mil Kcalorías diarias, mientras los países desarrollados están varias veces por encima de eso. Tres veces en el caso de Alemania, poco más de 4 en el caso de Estados Unidos y casi 6 en el caso de Canadá. Pero no es nada más cuestión del desarrollo, sino de la ubicación geográfica (por el clima). Por ejemplo, Rusia, que tiene un ingreso por habitante similar al nuestro, tiene un consumo energético más bien cercano al estadounidense, por ahí de 200 mil Kcalorías diarias.
China, para regresar al ejemplo, tiene un consumo energético similar al nuestro, pero con un ingreso por habitante de la mitad del que nosotros tenemos. El caso de China es muy ilustrativo porque en las últimas dos décadas ha tenido un comportamiento distinto. En la última década del siglo pasado, los años 90, China crecía a buen ritmo, pero nada todavía espectacular. Su consumo energético por habitante crecía al 2% anual.
Pero a partir del 2000 (o más claramente, del 2001, cuando entran a la OMC) China explota. Su crecimiento acelerado, entre otras cosas, detuvo el nuestro, porque saturaron el mercado estadounidense en competencia directa con nosotros, pero también ese crecimiento acelerado implicó un incremento notorio en su consumo energético. En los últimos 10 años, el consumo de energía en China, por persona, ha crecido en 10% anual, que es algo impresionante. Gracias a ello, como veíamos, ya están en el nivel de México en esta variable, aunque en términos de ingreso estén aún a la mitad de nosotros.
Si China quisiera seguir creciendo a esa velocidad, estaríamos en problemas. Si mantuvieran ese ritmo los próximos veinte años, el consumo energético per cápita superaría las 300 mil Kcalorías diarias (algo absurdo) y eso exigiría un incremento en el consumo total de energía de China de ocho veces. Eso no puede ocurrir. Ni siquiera parece posible que puedan mantener ese ritmo por diez años, porque eso requeriría tres veces más energía de la que hoy tiene China.
Al cierre del artículo del martes le comentábamos que Estados Unidos alcanzará, en 2030 a más tardar, la autosuficiencia energética. El consumo total de energía en ese país no va a crecer, porque tienen ya una tendencia a la reducción en el consumo per capita, y un crecimiento poblacional que no alcanza a incrementar el consumo total. Esto, más el cambio tecnológico, le permitirá a Estados Unidos no depender de energía fuera de Norteamérica (es decir Canadá, porque nosotros seremos deficitarios muy pronto). Mientras en Estados Unidos se revierte la tendencia y se mueven a la autosuficiencia, en China la dependencia de energía del exterior se multiplicaría por 3 o 5 veces en el transcurso de los próximos lustros.
La energía es una barrera al crecimiento, una de las más importantes. Se puede esquivar si uno encuentra fuentes alternas de energía o si logra modificar la tecnología para requerir menos. Ambas cosas, sin embargo, tienen su chiste. Por ejemplo, no hemos podido encontrar nada que sustituya a los combustibles fósiles en la cantidad necesaria para las economías modernas (o para algunas funciones, como el transporte). En el segundo, por más que uno quiera reducir el consumo de energía, eso tiene un costo. De acuerdo con una estimación de Earl Cook publicada en Scientific American en 1971 (que yo tomé de Ian Morris, SocialDevelopmentIndex), se requiere algo así como 75 mil Kcalorías diarias por persona en una economía industrial (recuerde que China y nosotros la libramos con 50 mil). El siguiente límite hacia abajo, que es una agricultura avanzada, es de 25 mil.
Para México, la meta debería ser movernos cuando mucho hacia las 75 mil Kcalorías diarias, lo que implicaría un consumo 50% mayor al actual. Si no lo hacemos, entonces será imposible lograr ese crecimiento económico y esos empleos que tanto piden los votantes en las campañas. Pero hacerlo nos obligaría a fuentes alternas de energía, porque ya no nos alcanza con la que tenemos. Eso cuesta, pero parece que nadie se acuerda de los costos en las campañas.
Si en verdad queremos que México crezca, que se generen empleos, que el ingreso por habitante en nuestro país pase del nivel medio en que hemos estado por décadas a un nivel alto, hay preguntas que tenemos que contestar y que ni siquiera nos planteamos. Una de ellas tiene que ver con el balance energético. Si queremos producir más y vivir mejor, vamos a consumir más energía; puesto que de momento las tecnologías limpias no son alternativa, por el volumen requerido, eso implica que necesitamos más combustibles fósiles; pero eso es chamba de Pemex, y esa empresa es una cueva de ladrones e ineficientes. Es decir, todo aquél que hable de crecimiento sin plantear la desaparición, o al menos el replanteamiento a fondo de Pemex, miente.
Pero ya ve usted que las campañas no son tiempos de racionalidad. De cualquier forma, pensé que era útil plantearle a usted el problema, para que luego entienda por qué el siguiente gobierno también fracasó.


