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Bajo microscopio | Eduardo Brizio

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Domingo 03 de junio de 2012

Cayó como bomba la noticia de que las Águilas del América contrataron a Rubens Sambueza como refuerzo y la polémica no se hizo esperar, polarizando las posiciones.

El América es un equipo grande y pienso que igual de magnas deben ser las contrataciones que realiza. Echando a volar la sinceridad, el perfil de su flamante adquisición deja mucho que desear y no está a la altura de la escuadra de Coapa.

Para empezar se trata de un futbolista de medio pelo, que nunca ha sido figura ni ha marcado diferencia en los equipos en que se ha desempeñado; sin mencionar que es un tipo sumamente conflictivo; tanto así, que en todos los torneos en que ha participado ha tenido más tarjetas amarillas que goles anotados.

En el colmo de las incongruencias, recientemente los otrora millonetas prescindieron de los servicios de Ángel Reyna, supuestamente porque se trataba de un jugador indisciplinado y conflictivo, para meses después, “salirse de Guatemala para meterse a guate-peor”. Digo, sobre todo si tomamos en cuenta que Reyna, como futbolista, le da veinte y las malas a Sambueza.

Rubencito “es de mecha corta” y hace no muy poco tiempo agredió, en un partido amistoso, al silbante Román Medina y por esas cosas que tiene el balompié mexicano, la sanción que le impusieron fue irrisoria.

La temporada pasada, en el partido Estudiantes vs. Monarcas su técnico, Héctor Hugo Eugui, decidió sustituirlo al minuto 34 para hacer ingresar a Rodrigo El Pony Ruiz, según esto porque no estaba siguiendo las instrucciones tácticas y no mostraba la entrega necesaria. No, pues eso bastó para que el argentino “engendrara en pantera”, maldiciendo a su entrenador asumiendo una actitud lépera y retadora. Aunque fue separado del plantel, al poco tiempo fue indultado. ¡Una joyita!

¿Quieren más? Cuando llegó a México con los Pumas, lo hizo a préstamo con opción a compra. Luego volvió con River Plate y fue cedido al Flamengo de Brasil, en donde casi no jugó y tampoco logró meter un gol, para regresar a jugar a nuestro país enfundado en la casa de Estudiantes. En el único partido en que logró anotarle a Pumas, al festejarlo hizo la mímica universal que significa dinero, en una clara alusión (de muy mal gusto) al hecho de que los universitarios no habían hecho efectiva la opción de compra, demostrando así su estatura moral.… es mala persona.

Si yo fuera dueño de un equipo, no querría a Rubens Sambueza en mi institución… ni regalado.



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