Los Guerreros acabaron con la perfecta trayectoria de “Vuce”
La final del Torneo Clausura 2012 enfrentó a dos estilos de juego antagónicos por cuarta vez en los últimos meses, una serie de enfrentamientos que sirvieron para que Santos le tomara la medida a los regios, acabara con la inmaculada trayectoria de Víctor Manuel Vucetich en finales y lograra el primer campeonato en su estadio de la mano de la gran figura de la Liguilla: Oribe Peralta.
Monterrey, con un juego horizontal y pausado, es un equipo más constante, compacto y de asociación, que elabora cuidadosamente sus ataques con el balón en el piso y que utiliza, a veces en exceso, los centros al área para buscar a las referencias en el frente, como Antonio de Nigris o Humberto Suazo, fuertes en el espacio corto y con facilidad para jugar de espaldas haciendo funciones de poste.
En contraste, Santos cuenta con un despliegue físico, una rapidez y un dinamismo muy superiores a su rival, aunque su juego es más intermitente, consecuencia del desgaste de sus delanteros, debido a la velocidad y los recorridos realizados.
Los líderes del certamen regular apostaron por un partido vertical, directo y de individualidades. Una estrategia que con el paso de los minutos fue partiendo al equipo local, que retrasó las líneas en exceso, cediendo el balón y la iniciativa a Monterrey. Pero los regiomontanos extrañaron sobremanera a Humberto Suazo, perdido a lo largo de toda la final, y se dedicaron a enviar una cantidad descomunal de centros al área a lo largo de todo el partido, sin encontrar la solución o la respuesta en sus atacantes.
Enhorabuena para los seguidores de Santos, que abarrotaron el estadio Corona, convirtiéndolo en un gran mosaico verde, a los jugadores y a su director técnico, Benjamín Galindo, ya que después de varias derrotas dolorosas en la instancia final han regresado a la gloria, consiguiendo el primer campeonato en su nuevo estadio y premiando la regularidad del equipo en los últimos años.
Futbol internacional
La final de la Liga de Campeones de Europa también manifestó una oposición muy radical en el planteamiento y las posturas tácticas de los equipos. Con el Bayern Munich apostando todo al ataque ante la muralla implacable del Chelsea, que colocó todas sus esperanzas en la fuerza y la voluntad de Didier Drogba, pieza fundamental del esquema y determinante en el partido en el Alianz Arena.
Sin duda, el título a favor de los ingleses, a pesar de la amplia superioridad en el campo de los bávaros, fue el premio a la gran fortaleza anímica y el pundonor de los jugadores, que se entregaron a fondo para conseguir el primer título del club londinense en este certamen. Un triunfo que parecía estar escrito de antemano y no sólo porque nunca un club ha levantado el título en su propio estadio bajo el nuevo formato de competencia, sino porque desde la semifinal, entre los ingleses y los catalanes, así como a lo largo de la final contra los alemanes, la suerte del campeón les sonrió constantemente, con múltiples fallos de los atacantes contrarios, incluidos penaltis errados en momentos determinantes, intervenciones casi milagrosas del portero y defensa, así como goles conseguidos en los instantes puntuales.


