CFC: a Telcel perdonar y a Televisa concentrar
Lunes 07 de mayo de 2012
Le compartía mi decepción sobre lo anunciado en el comunicado de la Comisión del 3 de mayo. Ahora, que ya he leído las 79 páginas que integran la resolución, además de decepcionada estoy seriamente preocupada, y le diré por qué.
1. Cofeco no consultó a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Aunque no existe obligación legal de hacerlo. ¿No le parece increíble que en un tema tan delicado como el de interconexión, con tantos litigios en curso, resoluciones y confección de políticas pendientes, como el nuevo modelo de interconexión que se está elaborando o la reciente declaración de dominancia a Telcel, era evidente la conveniencia de que la Cofetel, órgano técnico de las telecomunicaciones, opinara sobre los compromisos que se estaban alcanzando en la materia? Pues bien, todo indica que no hubo consulta.
2. Cofeco no resolvió el recurso de reconsideración. La sanción originalmente impuesta es resultado de una conducta establecida en la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE), que calificó la Cofeco como práctica monopólica relativa, por ello la multa. El recurso tendría como consecuencia la confirmación, modificación o revocación de dicha resolución. Pero después de presentado el recurso, Telcel se acogió, y la Cofeco aceptó, a un beneficio que contiene la LFCE y que le permite proponer, antes de que se dicte resolución definitiva, los medios idóneos y económicamente viables para suspender, corregir o dejar sin efectos la práctica anticompetitiva. Sin embargo, en mi opinión, este beneficio ya no debería proceder una vez que la Cofeco ha declarado que una empresa ha incurrido en prácticas monopólicas, pues la lógica del beneficio es corregir y no condonar. Es por ello que resulta absurda la “resolución” del recurso, y con ella la decisión de revocar o eliminar el acto recurrido, sin ni siquiera desvirtuarlo. Preocupa el precedente que sienta la Cofeco por el que las empresas esperarán a conocer primero si las sancionan para entonces solicitar el beneficio. La lógica de la ley es la contraria.
3. Compromisos de interconexión. De los 5 compromisos que hizo Telcel, 3 están relacionados directamente con la interconexión. Se comprometió a cobrar una tarifa de 36.18 centavos por minuto en 2012, que se reducirá gradualmente hasta 30.94 en 2014 y será cobrada por segundo sin redondeo. Pues bien, esta misma oferta la anunció mediante 2 comunicados del 17 de noviembre de 2011 y del 16 de febrero de 2012, cuando informó sobre el acuerdo al que había llegado con varios operadores: Nextel, Marcatel, Megacable, Alestra y Telmex, entre otros, e incluso afirmó que “el acuerdo logrado con este grupo de operadores se hará extensivo en sus términos a todos los concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones que utilizan los servicios de terminación (interconexión) en usuarios móviles Telcel”. Así que la oferta ya existía. Entonces, no hay novedad en este compromiso y tampoco en el del desistimiento de los litigios, pues ya lo había ofrecido Telcel en la misma oferta que menciono, tal y como anunciaron la Cofetel y la SCT en su comunicado conjunto del 23 de noviembre de 2011.
4. Cofeco consideró irrelevante que Telcel ofrezca planes con tarifas on-net por debajo de la tarifa de terminación. Así lo dice textualmente la resolución. Y este es el meollo del asunto. La denuncia sostenía que los precios en los que ofrece Telcel los minutos a sus usuarios, eran menores que aquellos en los que vende la interconexión a otros operadores. Yo lo he explicado con bolillos y tortas: si el principal elaborador de bolillos del país le vende el pan a otras torterías más caro que el precio en el que él ofrece sus tortas al público, pues no hay competencia posible. Así, lo que piden los operadores es tener acceso a costo a la “comunidad Telcel” que tiene el 70% de todos los usuarios de telefonía móvil de México. El ofrecimiento del cuarto compromiso es tan retórico como vago, pues Telcel “se compromete a tener planes de contratación y/o promociones en los que se contemple que algunos minutos incluidos son utilizables tanto en llamadas destinadas a Telcel como a la red de cualquier otra empresa de telefonía fija y/o móvil”, lo que, entre otros problemas, no soluciona la conducta denunciada, pues no impide que Telcel siga cobrando tarifas por debajo de costos a sus usuarios.
¿QUÉ SIGUE?
Para Telcel: la resolución le otorga 30 días hábiles para cumplir con los compromisos, pero no establece por cuánto tiempo deberán estar vigentes, grave omisión. También dispone que en caso de incumplimiento recibirá una multa de hasta 8% de sus ingresos anuales. Para los denunciantes: las empresas que iniciaron este procedimiento podrán ampararse y adicionalmente demandar daños y perjuicios por la vía civil. Supongo que Axtel, que ha sido la más activa en el procedimiento y que presentó excelentes argumentos, lo hará.
TELEVISA-IUSACELL
Preocupa que los recursos legales se utilicen como trueque meta-jurídico y que el interés público no haya sido protegido. Si la conducta y la multa no tenían sustento, como en mi opinión no lo tenía por ejemplo la reincidencia, era mejor que la hubieran revocado, también es de interés público la aplicación exacta de la ley. Pero crear una serie de compromisos que de poco o nada ayudarán a la competencia, a los usuarios, ni a la propia Cofetel y que convierten al recurso de reconsideración en una instancia de negociación que resta certidumbre jurídica, me parece lamentable.
También las reacciones han sido por demás interesantes. Televisa, que otrora había aplaudido la multa y de quien se esperaba una reacción crítica frente a la revocación de la sanción a Telcel, ahora ha calificado como conveniente este resultado. ¿Será que Telcel y Televisa decidieron hacer frente común para salir bien libradas de las garras —uñitas— de la Cofeco? Si mi intuición no me traiciona, me parece que en junio estaremos conociendo la aprobación de la concentración Televisa-Iusacell que había negado la Cofeco y que se resolverá en recurso de negociación, perdón, de reconsideración.
*Presidenta de Observatel y profesora de la Universidad Iberoamericana. Esta columna refleja la posición personal de la autora.



