El debate

El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma a
Más de Eduardo BrizioLunes 07 de mayo de 2012
Están listas las semifinales del Clausura 2012 y algunos de los duelos resultaron trepidantes, dejándonos un agradable sabor de boca por la garra con la que fueron disputados, como el Monterrey vs. Tijuana e incluso el Santos vs. Jaguares. Desafortunadamente para los de abajo, no les alcanzó con “la garra” para imponerse a planteles mucho más completos y mejor armados; pero de alguna manera dieron la pelea.
En Morelia, un Tuca Ferreti que se las sabe de todas todas, especulando y ganando la partida de estrategias al Jefe Boy.
Pero sinceramente me parece que el encuentro de vuelta en el Azteca dejó mucho que desear; tanto así, que para nada se asemejó a un partido de Liguilla.
La polémica no se hizo esperar luego de que “el respetable” terminó por despedir con sonoros abucheos al Chucho Benítez, quien se despachó con la cuchara grande fallando tres clarísimas oportunidades de gol. Y digo polémica, porque he escuchado a quien opina que “fue injusto el trato que recibió del público y que el goleador aguilucho no tiene nada que demostrar”. ¡Difiero!, el público tiene todo el derecho de premiar con un aplauso o desaprobar con un abucheo a los protagonistas de un encuentro profesional de futbol. Y los futbolistas tienen la obligación de brindarse plenamente y demostrar en todas y cada una de sus intervenciones, los 90 minutos, su calidad en la cancha.
Y debido a la polémica que generó el hecho de que se trasmitieran a la misma hora en la televisión el debate presidencial y el partido de vuelta de cuartos de final entre Monarcas y Tigres, cuál fue su preferencia ¿Vio el debate o el partido o de plano le cambió al Canal de las Estrellas a ver Los Pequeños Gigantes?
Si no tuvo oportunidad de ver el debate, me permito presentarle un breve resumen de algo que me pareció de muy bajo nivel en todos los sentidos: Josefina Vázquez Mota (muy gris): “Peña miente”. Andrés Manuel (desmarcándose de su República Amorosa): “Un pequeño grupo que es dueño de México (encabezado por Televisa) quiere a Peña de presidente. Enrique Peña Nieto (cabeceando los golpes y equivocándose al entrar en “el juego de las descalificaciones”): “Están mal informados, me comprometo y cumpliré”. Gabriel Quadri (sin nada que perder): “Los políticos descalificándose (no se peleen). Se necesita internet y banda ancha” y (la verdad sea dicha) haciendo las propuestas más razonables.
Les guste o no les guste, “les Quadri o no les Quadri”, Gabriel les rompió... el debate.


