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Los especialistas | Paola Andrea Anzola*

Estrategias de la mujer emprendedora



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    Viernes 04 de mayo de 2012

    Las capacidades profesionales de la mujer son vastas, solo es cuestión de identificarlas para después desarrollarlas e impedir que un mundo familiar y doméstico las aleje, por el contrario, se sabe que al lograr un equilibrio en el mundo familiar y profesional, se puede ser la mujer emprendedora y efectiva del siglo XXI.

    Algunos cambios en la sociedad tales como: la mayor independencia de la mujer frente a su pareja; las facilidades tecnológicas para trabajar en casa; el aumento de mujeres en la enseñanza superior; la orientación hacia carreras de estudio menos tradicionales y con mayor potencial de crecimiento y desarrollo profesional; y la mayor aceptación de la mujer en altos puestos de liderazgo en lo empresarial, social y en lo político, reflejan que es ahora cuando debemos lograr un equilibrio para la mujer en lo profesional y en lo familiar.

    Satisfacer lo familiar responde a un llamado de la naturaleza que está en la memoria genética de la mujer latinoamericana, mujer de hogar y como tal debe aprender a sacar partido de estas experiencias heredadas para mejorar también en otros aspectos sociales, profesionales y económicos.

    El mantenerse mucho más cercanas a sus familias, comprender y responder ante las necesidades de sus hijos, esposos, hermanos, padres, etcétera, las lleva a convertirse en mujeres más intuitivas, más hábiles en las relaciones humanas, lo cual bien llevado puede ser aplicarlo en la empresa en sus relaciones laborales.

    El bien vivir en familia también le lleva a la mujer a generar valores, tales como la generosidad, la amistad, la unidad y esto ayuda en gran medida a convertirlas en mujeres más empáticas y asertivas.

    Mantener la unidad en su hogar ayuda en la empresa a mejorar la comunicación organizacional, y a la mujer a empoderarse para aprender a trabajar en equipo y bajo cualquier circunstancia, en el hogar o en la empresa, y el ser madre de jóvenes adolescentes les da la experiencia empírica y básica sobre el liderazgo.

    Ser mujer es también ser femenina, cualidad que forma parte de su potencial interno.

    Algunos ejemplos de esos atributos que se consideran "femeninos" son: la omprensión hacia otros, las muestras de afecto a sus semejantes, el interés por la educación, que contribuyen efectivamente al éxito de sus organizaciones.

    La mujer emprendedora, en lo ejecutivo, empresarial, político, social y religioso puede llegar a convertirse en la base más importante para nuestras sociedades. Lo único que hace falta es que aprendan a creer en ellas mismas y para lograrlo solo es cuestión de demostrarse que son capaces de llevar a la práctica estas recomendaciones.

    *Responsable del Young Americas Business Trust México



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