¿Reservas internacionales: realmente nos protegen?

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profesor investigador de la División de Economía del CIDE, de la cual fue su director del 2000 al 2003. Ha sido consultor y asesor del gobierno mexicano, organismos privados y organismos internacionales. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Miércoles 22 de febrero de 2012
Entre el 7 de agosto de 2009 y el 10 de febrero de este año, las reservas internacionales del país más que se duplicaron para colocarse en alrededor de los 148 mil millones de dólares. Si a este monto le agregamos los recursos disponibles por la línea de crédito flexible comprometida con el FMI, nuestro país contaría con más de 250 mil millones de dólares para hacer frente a algún choque externo derivado de la inestabilidad económica mundial actual.
Esta acumulación de recursos ha sido objeto de diversas críticas que cuestionan su pertinencia y el costo de oportunidad que implica para el país el mantenerlas. En lo personal he sostenido en diversas ocasiones que esta medida ha sido la correcta en el contexto actual de la economía mundial. Al respecto he señalado que en la discusión actual, habría que destacar que durante la crisis reciente mundial, así como en la europea actual, las reservas internacionales han jugado un papel central en los mercados emergentes. Existen diversos estudios que muestran cómo aquellos países que acumularon niveles altos de reservas enfrentaron en mejores condiciones la alta volatilidad e incertidumbre en los mercados derivados de estos eventos. En particular, un trabajo relativamente reciente de Frenkel y Saravelos, analiza el papel de diversos “indicadores de alerta temprana” que muestran la vulnerabilidad de un país ante una crisis, incluida la reciente, y de manera categórica el nivel de las reservas internacionales aparece sistemáticamente como el indicador adelantado más útil junto con el movimiento del tipo de cambio real.
Existen otros estudios que apuntan en el mismo sentido, por lo que en la actualidad puede justificarse la acumulación de reservas internacionales como un mecanismo de protección en la medida que los beneficios parecen superar a los costos.
Sin embargo, en esta ocasión quisiera hacer referencia a otro estudio reciente, que si bien no descalifica esta estrategia, sí pone sobre la mesa un aspecto en este proceso de acumulación que podría generar problemas o riesgos bajo otras condiciones. Este trabajo, de Qian y Steiner (mayor información en mi Blog Tintero Económico Diario), también reconoce la importancia del papel que han jugado las reservas internacionales en los mercados emergentes como instrumento para estabilizar el tipo de cambio y asegurar a la economía contra crisis financieras bajo las condiciones actuales. Señalan que estas economías han acumulado más de 7 trillones de dólares (notación americana). Sin embargo, es importante considerar la composición de estos recursos.
El punto que se destaca es en referencia a la composición de los flujos de capital que entran a los mercados emergentes y que conforman la inversión extranjera y su relación con las reservas internacionales de una economía. Estos flujos se componen de inversión extranjera directa (IED) y de inversión extranjera en portafolio (IEP) y han representado alrededor de 63% del total de flujos de capital que han entrado a las economías emergentes entre 2000 y 2010. Sin embargo, es importante destacar que mientras la IED son recursos que muestran mayor estabilidad, la IEP es mucho más volátil en la medida que los inversionistas pueden retirarla de manera relativamente fácil y a un costo bajo.
En los últimos años se ha observado una creciente participación de la IEP en los flujos provenientes del exterior hacia los mercados emergentes, y México no es la excepción. Esto ha sido resultado no sólo por el bajo nivel de los rendimientos existentes en los mercados desarrollados, sino también debido al mismo proceso de acumulación de reservas, ya que al aumentar éstas reducirían la prima de riesgo de esta inversión en los mercados emergentes haciéndola más atractiva para los inversionistas. Sin embargo, la característica de estos flujos conduciría a un dilema potencial en la acumulación de reservas internacionales. Por un lado esta acumulación de reservas se establece como un mecanismo de protección frente a choques negativos externos, pero por el otro lado incentiva la creciente entrada de IEP lo que podría aumentar el riesgo de una crisis severa en el caso de un ataque especulativo.
Sólo para poner en contexto este riesgo. Desde que explotó la crisis mundial, los choques que han afectado a los mercados emergentes son producto de la incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros internacionales derivados de la situación financiera, fiscal y económica en los países desarrollados. En este sentido, los flujos de capital se han movido como olas afectando de manera relativamente similar a todas las economías emergentes. Caso distinto sería la un choque producto de un desequilibrio particular de una economía emergente (por ejemplo en 1995 en México). En esas circunstancias habría que ver lo que sucedería con los inversionistas y si la estrategia de altas reservas internacionales es suficiente para hacer frente a un ataque especulativo más focalizado. Ésta, creo, sería una prueba de fuego a esta estrategia y, a priori, me parece no habría un blindaje relevante en esas circunstancias. En todo caso, el punto que desataca el estudio al que he hecho mención es la pertinencia de no perder de vista este riesgo potencial, que podría ser muy costoso en el futuro.
Investigador del CIDE.


