aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800



Panorama Norteamericano | Eduardo Valle

Una retorcida lógica

Si el hombre es con su circunstancia y la suma de sus cicatrices, Eduardo Valle debe reconocer que sobre todo es un “ex”. Y a...





COLUMNAS ANTERIORES

Sábado 04 de febrero de 2012

Un equipo financiero y contable prepara durante días (¿semanas?) una complicada operación: obtener 25 mil billetes de mil pesos, trasladarlos a Toluca y luego a la ciudad de México. El dinero se obtendrá de alguna cuenta bancaria (no identificada hasta ahora) y por más grande que sea la sucursal donde se hizo el retiro, el banco ocupó algún tiempo (¿horas, días?) para reunir tal cantidad de efectivo. Por fin, se obtienen los billetes y son colocados en maletas. Trasladados en un transporte blindado al aeropuerto y al avión designado ascienden dos personajes para custodiar la importante carga: alrededor de dos millones de dólares. Cuando el avión oficial —es propiedad del gobierno de Veracruz— desciende en Toluca es registrado por la Policía Federal y, ¡bingo!, los 25 mil billetes son colocados al descubierto. E incautados hasta que se conozca su legítima procedencia. El tesorero del gobierno del estado —hombre de las mayores confianzas del gobernador Duarte— es despedido prácticamente en unas horas. Y el alto funcionario financiero Tomás Ruiz es el responsable de explicar el origen y la finalidad de ese dinero. Sus dichos hacen reír a todo el respetable, quien sabe que se han violado reglamentos y procedimientos.

Fueron “las prisas”; ése es el centro de la explicación. Tanta prisa, y hasta ahora no se conocen los nombres de quienes autorizaron ese retiro (¿el gobernador Duarte, Tomás Ruiz, quién más?) ni de quienes firmaron el cheque o cheques, los cuales se convirtieron en billetes. Y, ya se sabe, el Efe es Jefe; y baila al ritmo de aquella canción: “que no quede huella; que no quede huella”. Y donde mejor opera el Efe es en los submundos de la corrupción y del hampa, organizada o no. De hecho, en el mundo contemporáneo hay un creciente y amplio rechazo al uso de efectivo. Desde las tarjetas bancarias, a los cheques nominativos, y eso en la esfera privada; no se diga cuando se trata del erario, donde hay reglas y mandatos a obedecer. Y si hay urgencias (en efecto, existen), primero se justifica y luego se usan los fondos. No al revés. Entonces contemplamos, usaré las palabras del señor Enrique Peña Nieto, candidato virtual del PRI a la Presidencia de la República: una “práctica autoritaria, la cual pone en riesgo la democracia en nuestro país”. Y, muy probable, un acto francamente ilegal. ¡Pumm!: de repente aparecen dentro del sombrero del gobierno del estado de Veracruz dos millones de dólares. ¿Cuáles fueron los programas de gobierno y cuáles las cuentas bancarias afectadas?

El comandante del aeropuerto de Tampico, Tamaulipas, no sabe leer bien a bien y se extralimitó en sus funciones y produjo algo así como una “alerta migratoria” y buscó el apoyo de las autoridades del Instituto Nacional de Migración para impedir la salida del país de tres ex gobernadores, precisamente de... Tamaulipas: Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández —más gente que les acompaña, familiares y ex funcionarios...— Con esta ingenua y autoritaria acción hace pública la existencia de averiguaciones previas relacionadas con los Tres Alegres Compadres y una larga lista de personas. Es un espléndido y redondo pitazo: ya se conoce el número de la averiguación previa, el nombre del ministerio público federal y los de las personas relacionadas en la investigación federal. La cual apenas va en curso y, de saberse, nada hay todavía de uno o varios pliegos de consignación ante la autoridad judicial competente. Eso es todo: una investigación federal. Nada más, pero nada menos.

El comandante del aeropuerto señalado y alguna otra persona en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes son suspendidos de inmediato y se aclara: no existe la tal “alerta migratoria”. La autoridad ejecutiva de procuración de justicia nada más cumple con el ejercicio de la ley. Pero hay un problema: el patriarca de los Tres Alegres Compadres es precandidato del PRI al Senado de la República. Y entonces, don Enrique Peña Nieto lo abraza y afirma: “no dejaremos que amenazas, a partir de actos o de prácticas autoritarias, pongan en riesgo la democracia en nuestro país”. Exigió un proceso electoral “sin distorsiones y manejo faccioso de la ley en aras de aplicar supuestamente la justicia”. Don Manuel Cavazos luego abrazará con euforia a su candidato. Fue bendecido: mientras a los otros dos compadres les pidieron no presentarse a ese acto en Ciudad Victoria. Todavía no son benditos: deben tener paciencia. Luego de julio se verá. Su experiencia tendrá lugar en el nuevo gobierno. No cualquier trío puede presumir de haber fortalecido la herencia de Emilio Martínez Manatou y Américo Villarreal. Vamos: contemplaron la evolución del cártel de Matamoros a cártel del Golfo y luego el desprendimiento de Los Zetas.

Ésa, lo vemos ahora, es una experiencia política y de gobierno invaluable para Enrique Peña Nieto... ¡Ellos sí saben cómo hacerlo! De ahí la bendición al patriarca. Como una señal indubitada sobre las futuras políticas a la hora de tomar el control del Ejecutivo federal. Si eso sucede, caramba: el gesto da para pensar que el político mexicano más preocupado en estos momentos se llama Egidio Torre Cantú, el actual gobernador de Tamaulipas. Le mataron al hermano, casi gobernador, y ahora tiene encima a los Tres Alegres Compadres. No creo que se lo agradezca al señor Peña Nieto. Aunque quién sabe. Por lo pronto, la retorcida lógica del señor Peña Nieto lo deja un poco expuesto. Otro paso en falso.



PUBLICIDAD