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Guillermo Sheridan 

Guillermo Sheridan (1950) es investigador en la UNAM y periodista. Ha publicado varios libros académicos sobre la cultura mexicana moderna, en especial sobre su poesía. Su trabajo como periodista ha sido recopilado en media docena de libros. Sheridan ha escrito además una novela, relatos y guiones cinematográficos. Colabora en la revista Letras Libres. Actualmente está escribiendo su segundo libro sobre Octavio Paz.

ARTÍCULOS ANTERIORES:

- Anita y Jung en la fontana Avanza Anita Eckberg, avanza por los callejones de Roma, avanza delizándose como una aparición de luz curva, curvada y curvilínea, vasta y potable giganta hermosa, sinfonía de piel y armonía, ligera y pesada a la vez, acarreando consigo su cuerpo fastuoso; avanza acariciando al gatito callejero, tan blanco como ella, se desliza por las callejas con el gatito en el nido de la cabellera sibilina, libre y dorada; y mientras el otro gatito, Marcello, la busca, ella llega a la fuente de Trevi, y las divinidades de mármol la miran y la acogen hospitalariamente, porque es su encarnación, el avatar lujurioso de su fiesta de agua, ella aún más marmórea, más carnal y corintia, Anita hipocampa y oceánica, neptunosa de agua, las estatuas celebrando en ella la abundancia, el flujo, el acueducto volcando su “acqua vergine” en la fuente, para que Anita nade caminando, flotando como una carabela curva con la melena suelta, y levanta los brazos larguísimos, y alza el rostro con los ojos cerrados entre el fragor del agua, su cuello un chorro de agua más fresco, y de pronto el vestido negro se descorre y los muslos salomónicos vibran entre el agua y el vestido, y Anita de perfil avanza de nuevo con los magníficos pechos hinchados de blancura, inflamados como un mascarón de proa, con las velas del cabello airoso, abrazando el milagro de vivir, y grita “Marcello, ¡ven aquí!” y Marcello la mira subyugado y Marcello viene, y ella recoge una gotita de agua y lo bautiza en silencio y entonces los surtidores y cascadas de la fuente cesan y ella dice “¡Escucha!” y sólo se escucha el silencio, y la cámara se abre, amanece en Roma, los amantes se besan en la fuente y yo, miserable mortal, soy acaso el panadero matutino que los mira desde la orilla. Martes 13 de enero de 2015